Jesús, ejemplo perfecto de obediencia

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Obediencia y la vida de Jesús

“Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada (Juan 8:29) …Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27) Nuestro Señor Jesús quiere que Sus seguidores vivan en obediencia a Su voluntad: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:20). Nuestro señor también está con nosotros cada paso de
nuestra peregrinación, concediéndonos Su gracia para la obediencia. “Yo estoy con vosotros todos los días… (Mateo 28:20) …por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe” (Romanos 1:4-5). Ésta fue también la forma en la que Jesús vivió aquí en la
tierra en relación con Su Padre celestial.

Jesús vino a la tierra para vivir en dependencia humilde de, y obediencia completa a, el Padre. “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8) A pesar de que la obediencia le guío a la muerte, Jesús obedeció la voluntad del Padre. En el Jardín de Getsemaní, el Hijo obediente luchó con las implicaciones de la cruz
inminente. El santo, El eterno iba a gustar de la copa del pecado y de la muerte por todos nosotros. Su ser entero fue repudiado por aquello que era tan contrario a Su naturaleza. “Mi alma está muy triste, hasta la muerte… Padre mío, si es posible, pase de Mí esta copa”. Aun así, Él obedientemente se rindió a la voluntad del Padre. “pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39) Éste es el máximo ejemplo de obediencia. Este mismo Jesús (quien siempre agrado al Padre, aún hasta la muerte) ahora vive en nosotros. Este mismo Jesús es nuestra “esperanza de gloria”. La obediencia está esencialmente relacionada a la vida de Jesús. La vida que Jesús vivió en la tierra es nuestro ejemplo perfecto de obediencia. Señor Jesús, Miro Tu vida en la tierra y veo la obediencia que tanto anhelo experimentar. Sé que no puedo producir tal vida por mí mismo. Pienso en Ti viviendo en mí, y tengo esperanza de que puedo crecer en obediencia. Así que, pongo mi esperanza en Ti que expreses Tu corazón obediente en mí y a través de lo que escojo, mis palabras, mis acciones, mi vida entera, Amén.

Un cristiano, es aquel que:

  • Reconoce su condición de pecador
  • Acepta el sacrificio de Cristo como pago suficiente por sus pecados.
  • Ha nacido de nuevo.
  • Ha sido liberado de la esclavitud del pecado
  • Sigue las enseñanzas de Jesús
  • Es un hijo de Dios
  • Es parte de una nueva familia llamada iglesia