Eres lo que piensas

Eres lo que piensas

1 Crónicas 16.10-12,

Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.

Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.

Haced memoria de las maravillas que ha hecho, De sus prodigios, y de los juicios de su boca,

 

Lo que piensas en tu corazón es lo que eres en realidad. Lee Proverbios 23.7. Es un principio sencillo: Si saturas tu mente y tus pensamientos con la Palabra de Dios, eso se mostrará en tus palabras.

 

¿Cómo puede ocurrir de este modo? Ocurrirá cuando medites en la Biblia de noche y día. Si llenas tu mente y pensamientos con otras cosas, ellas aflorarán seguramente en tu conversación diaria.

 

¿Sabes qué dice Jesús?: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12.34). Si tu corazón está lleno de la Palabra de Dios, eso es lo que va a salir de tus labios.

 

Dios le dijo al líder Josué: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1.8).

 

La Biblia debe formar parte de tu vocabulario todo el tiempo. Tú debes hablar de la Palabra y de las cosas que se refieren a ella en todo momento.

 

Si meditas en la Biblia noche y día, eso comenzará a salir de tu boca. Hablarás “siempre con gracia, sazonada con sal” (Colosenses 4.6). Será el tipo de conversación que edifica a los demás. Serás de bendición en medio de tantos corazones desalentados porque les falta la Palabra de vida.

 

¿Por qué Dios quiere que medites y te llenes de su Palabra? El propósito es que los “guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito”. El propósito no es solo el conocimiento sino la obediencia. Aquí la promesa es que la meditación producirá un cambio de actitud porque tu corazón estará saturado de la Palabra de Dios.

 

El rey David pide en el Salmo 19.14: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío”. Él está pidiendo: “Oh Jehová, gobierna y guarda la meditación de mi corazón”. ¿Por qué? Porque eso es lo que se va a ver en mi comportamiento.

 

Dios promete bendecir tu vida espiritual y tus esfuerzos espirituales con éxito por medio de la profunda comprensión y aplicación de su Palabra.

 

Reflexión:

Dios promete que si medito en su Palabra, hablo de la Palabra y vivo la Palabra, mi camino será prosperado y tendré éxito.

 

En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales,

misericordiosos  y de espíritu humilde.

1 Pedro 3:8.

Una cita que apareció en la revista Sports Illustrated [Deportes ilustrados] expresa una verdad que como personas de fe a veces descuidamos: “Lo que más cuenta cuando se va a crear un equipo exitoso no es lo compatibles que sean sus jugadores, sino cómo lidian con la incompatibilidad.” Cuando no nos llevamos bien con los demás nos sentimos tentados a ignorarlos y a dejarlos de lado.

 

Dios nos llama a enfocar esto de una manera totalmente distinta: “En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición” (1 Pedro 3:8-9).

 

Oswald Chambers nos recuerda en su libro En pos de lo supremo, [meditación del 20 de septiembre]: “No vivas tu vida espiritual en base a tus afectos naturales. Hay personas que nos gustan y otras que no nos gustan, pero nunca debemos dejar que estas preferencias y desagrados rijan nuestra vida cristiana. “Si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros” (1 Juan 1:7), incluso con aquellos para con los que no sentimos afecto.”

 

Es natural tener preferencias y desagrados. Pero cuando procuramos honrar al Señor en nuestras relaciones, la compasión, el amor, la humildad y la bondad son los pasos sobrenaturales ordenados por Dios para lidiar con la incompatibilidad.

 

LA MANERA DE PRESERVAR LA PAZ DE LA IGLESIA ES FOMENTANDO LA UNIDAD DE LA MISMA.