Autoridad en la Iglesia

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Dios es la autoridad final en el universo. Aquellos que no se someten plenamente a El están viviendo en rebelión y pecado. A través de Cristo un hombre puede ser reconciliado con Dios y venir bajo Su autoridad. La vida del cristiano es un proceso de aprender a rendirse completamente a la autoridad de Dios, en la medida en que ésta se extiende a cada área de nuestra vida. En una iglesia donde la autoridad de Dios es entendida y está operando, allí hay, crecimiento y la habilidad de realizar la voluntad de Dios. La autoridad en la Iglesia es una parte importante del plan de Dios para levantarla a la estatura de Cristo; es también necesaria para el desarrollo y madurez de cada creyente.

 

La autoridad de Dios

Un pecador no está sometido a la autoridad directa de Dios. El asume que él mismo es Dios y se pone a sí mismo como su propia autoridad. Esta es la esencia de la rebelión y el pecado. La conversión es el primer paso en someterse a la autoridad de Dios. Pronto aprende que la Palabra de Dios y el Espíritu Santo trae esa autoridad más plenamente a su vida. También aprende que la autoridad de Dios reside generalmente en la iglesia, lo mismo que en ciertos hombres que son llamados a ser líderes en la misma. Estas manifestaciones de la autoridad de Dios -la Palabra, el Espíritu, el cuerpo, y los líderes de la iglesia- ayudan de guía a un individuo hacia una vida que dé gloria a Dios.

“Toda escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. 2 Timoteo. 3:16.

”Pero cuando venga el Espíritu de verdad, El os guiará a toda verdad…” Juan. 16:13.

“Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos …”. Hebreos.13:17.

“Someteos pues a Dios…”.  Santiago. 4:7

 

 Autoridad moral

La autoridad de la iglesia no es la misma’ que la autoridad legal. La autoridad legal se ocupa de asuntos relacionados con la propiedad, derechos personales, formas de organización, y se basa en la ley de la tierra. La autoridad de la iglesia se ocupa en definir y reforzar los estándares morales de la vida. La Biblia define la moralidad como la base de autoridad para aquellos que gobiernan en la iglesia.

“…por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. 2 Pedro. 1:4.

Otras referencias: Juan 15:13; Juan 17:17

 

Disciplina

Los que están en autoridad en la iglesia tienen el derecho y la obligación de ejercitar la disciplina con los miembros de la misma cuyo comportamiento es contrario a los patrones morales bíblicos. La disciplina comienza con advertencias 5, confrontaciones. Los que continúan en pecado y desobediencia, rechazando arrepentirse, encaran la expulsión de la iglesia. En casos severos Pablo “entregó a Satanás” a ciertos individuos llenos de pecado. El propósito de la disciplina es primero la pureza de la iglesia y segundo, la esperanza de salvar al individuo.

Mal. 18:15-20; 1 Cor. 4:21, 5:1-13; 1 Tim. 1:20; 2 Tes. 3:14-15; Tito 3:10; 1 Tim. 5:18-20.

 

 El propósito de la autoridad en la iglesia

La autoridad de Dios en la iglesia, representada en aquellos ministerios y oficios que gobiernan dentro de la misma, es un medio para conseguir un fin. La razón primordial para la autoridad en la iglesia es traer al pueblo de Dios a la completa madurez, a fin de que sus vidas puedan reflejar el carácter de Cristo y glorificar a Dios. Los que están en autoridad en la iglesia cumplen este fin al pastorear, guiar, reglamentar, enseñar, instruir, aconsejar, disciplinar, ejercitar administración y poner un ejemplo para ser seguido, en pocas palabras, por medio de servir al pueblo de Dios en amor.

“Porque los celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como a una virgen pura a Cristo”. 2 Corintios. 11:2.

“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”. Gálatas. 4:1