Autoridad en la Iglesia (Parte III)

 

Cada miembro un ministro

Aunque Dios levanta a algunos hombres para ciertos ministerios específicos en la iglesia, cada creyente tiene un ministerio. Dios ha distribuido dones y habilidades a todos los miembros de la iglesia. Para que  ésta crezca hasta la completa estatura de Cristo y para que alcance al mundo con el evangelio, cada miembro  del cuerpo debe reconocer su singularidad y luego aprender a usar sus habilidades especiales para servir ala iglesia y alcanzar al mundo.

“Mas ahora Dios ha colocado los miembros; cada uno de ellos en el cuerpo como El quiso”. 1 Co. 12:18.

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como El quiere”. 1 Co. 12:11.

“De manera que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada… úsese conforme a la medida de la fe”. Romanos. 12:6.

“Ahora bien, hay diversidad de dones …y hay diversidad de ministerios”. 1 Co. 12:4-5.

 

 

Servicio: la clave para todo ministerio

Los que entienden qué significa servir serán los más exitosos en su ministerio. Esto se aplica tanto a los que tienen un oficio en la iglesia como a cada creyente que trata de encontrar su lugar único dentro de la misma Jesús fue el más grande ejemplo de un siervo Estudie su vida para entender el verdadero servicio.

“El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos”. Mr. 10:43-44

 

 

Cuatro fundamentos para una iglesia saludable

Hay cuatro fundamentos importantes necesarios para una iglesia exitosa y en crecimiento. Uno, es un profundo entendimiento del propósito de Dios. Jesús, su nombre, su persona y su obra deben ser el centro de la iglesia. Dos, es un compromiso práctico para llevar a cabo la visión tripartita de Dios -que cada creyente sea conformado a Cristo, que la iglesia sea una, y que el mundo oiga el evangelio. Tres, un claro entendimiento de que la Palabra de Dios es un libro práctico, algo que debe ser practicado en su totalidad por cada creyente. Y el cuarto fundamento es el amor. La iglesia debe darse cuenta que la más grande evidencia de que conocemos a Dios es nuestro visible y práctico amor del uno para el otro.

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis Ilenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno de¡ Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el pleno conocimiento de Dios”. Col. 1:8-10.

 

Biblia exterior 2Puesto que la Biblia es nuestro libro de texto y  fuente de verdad absoluta, consideremos algunas porciones para dejar sentado el fundamento de autoridad. Comencemos con el Salmo 103:19: “Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.” Algo que conviene señalar desde un principio es el hecho de que en la Biblia no encontramos ningún argumento defendiendo ni la realidad, ni la autoridad de Dios; por el contrario, sí encontramos la declaración de que sólo los “necios” son los que pueden decir que no hay Dios y dudar de su soberanía. La Biblia se limita a declarar la soberanía y la autoridad final y absoluta de Dios; Textos tales como este que estamos citando no dejan lugar ni a dudas ni a especulaciones en cuanto a quien reina, Jehová y sobre que reina, sobre todos.

 

Alguno podrá tener la osadía de decir que Dios no es su rey y que no cree en Dios, pero como hemos expresado antes, eso solo revela la necedad de la persona pues ya lo han tratado de hacer otros personajes en el pasado, y en la Biblia se encuentra el resultado de tal actitud. Recordemos por ejemplo, lo que aconteció al rey Nabucodonosor de Babilonia, cuando su corazón se  envaneció y quiso reclamar para sí la gloria y honor de ser el fundador del imperio Babilónico. Dios lo hizo comportarse como un animal sin sentido ni razón, para que experimentara lo que los hombres son por sus propios méritos y alejados de la gracia de Dios; absolutamente nada mas  que necios, animales insensatos. Una ves que Nabucodonosor experimento lo que es pretender ignorar o cuestionar la soberanía de Dios, se le permitió recuperar la razón y  Daniel 4:34-35 relata las palabras que salieron de su boca después de tal experiencia.  “Mas al fin del tiempo yo NABUCODONOSOR alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.  Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y El hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga; Qué haces?”

 

También el salmista declara “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.” (Salmo 135:6). Cuando El rey Josafat se vio atacado por un gran ejercito que le aventajaba en todo y ante quien era imposible luchar para defenderse, se volvió a Dios y en su oración presento como su argumento la soberanía de Dios; note sus palabras en 2 Crónicas 20:6  “y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones?  No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?”  Como respuesta a tal declaración Dios les dio la victoria sin que tuvieran que luchar, para manifestar una ves más, que Dios es Dios y no hay nadie como Él. Estos son tan sólo unos pocos textos que presentan la soberanía de Dios.  Este es el principio de la sabiduría, o sea “el temor de Jehová”, el reconocerle, respetarle y amarle por quien El es; Quien no crea esto no puede disfrutar los beneficios de la vida abundante, de la paz y del gozo en cualquier situación, pues ignora que Dios está en control de absolutamente todo.

 

Concluyamos  este capítulo resumiéndolo así: Dios es supremo y soberano, muy bien puede decir una palabra y terminar con toda la creación rebelde y comenzar una nueva creación. Negar o dudar de Dios y su soberanía no es ni ateísmo ni gnosticismo, sino pura necedad pues se requiere desmentir la historia, la arqueología y aún las evidencias de la misma ciencia, dijimos evidencias, no hipótesis ni suposiciones. Dios en su amor es paciente para con nosotros y nos invita a reconocerle como Señor y aceptar su orden de gobierno; eso no implica limitación de nuestra libertad y renunciar a aspirar mejores cosas; por el contrario, estar bajo la autoridad de Dios es la única forma de encontrar la libertad y el logro pleno de nuestra vida..