Autoridad en la Iglesia (Parte II)

Sumisión a la autoridad

La sumisión es la “puesta bíblica apropiada para la autoridad en la iglesia. La sumisión no es, como algunos piensan, ciega e irreflexiva obediencia. La sumisión es una actitud de respeto que busca cooperar y trabajar con aquellos a quienes Dios ha puesto en autoridad. La sumisión no es un estado pasivo o neutral de la mente, sino un reconocimiento de que alguien tiene que hacer las decisiones y tomar la guianza. Los que están en autoridad y los que están bajo la misma deben trabajar en una relación de confianza y cooperación, reconociendo que la labor de ambos es para el mismo fin, hacer la obra de Dios en el mundo y dar gloria al nombre de Cristo Jesús.

“Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. Hebreos. 13:7.

Otras referencias: Hebreos. 13:7; 1 Pe. 5:5.

 

 

El gobierno en la Iglesia

El gobierno de la iglesia incluye ancianos y diáconos, al igual que apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Cada congregación local está, gobernada por un cuerpo de ancianos los que son apoyados en su trabajo por diáconos. Los apóstoles son los que generalmente supervisan la iglesia. Los profetas, evangelistas, pastores y maestros son ministerios equipadores que trabajan en cooperación con el liderazgo de la iglesia local.

Efesios. 4:11-12; 1 Pe. 5:1-3; Tito:1:5; Fil. 1:1; 1 Co. 12:28; 1 Co. 4:15.

 

 

Ancianos

El plan de Dios es que cada cuerpo local sea gobernado por una pluralidad de ancianos. Aunque un anciano pueda tener la autoridad final a la hora de tomar decisiones, ellos comparten por igual la responsabilidad de pastorear al rebaño y vivir una vida de ejemplo en la iglesia. Junto al pastoreo. el trabajo de los ancianos es crear una atmósfera en la iglesia que permita la creatividad, el crecimiento personal y la expansión. Los requisitos para un anciano (que también se aplican a cualquier ministro) se encuentran en pasajes tales como 1 Tim. 3:1-7 v Tito 1:5-9

“Por esta causa te dejó en Creta, para que corrigieses lo deficiente y – establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé”. Tito 1:5-8

 

 

Diáconos

La palabra diácono significa siervo. Un diácono o diaconisa (Romanos.16:1) sirve en la iglesia apoyando al liderazgo de la misma. La referencia más comúnmente usada para la función de un diácono se encuentra en Hechos capítulo 6 en donde los apóstoles le piden a la iglesia escoger hombres fieles. Estos hombres sirvieron a la iglesia eximiendo al liderazgo de ciertas responsabilidades para un mayor servicio al Señor. Un diácono debe ser también un ejemplo piadoso en la iglesia.

“Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos”. Fil. 1;1.

Otra referencia: 1 Tim. 3:8-13.

 

 

Ministerios apostólicos

Dios ha puesto en la iglesia cinco ministerios importantes: apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro. Cada uno tiene una influencia v función única. Trabajando juntos estos ministerios imparten a los santos un perfecto entendimiento de la Palabra y obra de Dios. El principal propósito de estos cinco ministerios es equipar a los santos para su trabajo de servicio. Ellos les dan a los santos visión, motivación, inspiración e instrucción, retándolos a cada uno a hacer su parte en la construcción del cuerpo de Cristo. Estos ministerios existirán hasta que la iglesia llegue a la unidad de la fe y alcance la madurez llegando a la medida de la estatura de Cristo.

”Y el  mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”.Ef. 4:11-12.

Otra referencia: 1 Co. 12:28.

 

 

Cómo funcionan

Un hombre con uno de los cinco ministerios puede también ser un anciano de una Iglesia local, pero estas son dos funciones diferentes. El apóstol es el constructor principal. Su ministerio es mantener a la iglesia en movimiento, asegurándose de que cada constructor está construyendo de acuerdo al plan maestro. El profeta tiene vistazos de hacia dónde se está moviendo Dios y de ciertos eventos futuros. El anima. inspira y alerta a la iglesia. El evangelista guía a la iglesia en evangelismo y llena a la gente de Dios con una emoción y un reto por testificar. El pastor inculca en los santos un corazón de amor, cuidado v compasión por la gente. El maestro explica la doctrina apostólica y equipa a la iglesia con un hambre de la Palabra de Dios. A través de esta breve descripción, usted puede ver que cada ministro provee de algo único a la iglesia. Si ellos no trabajan juntos la iglesia estaría desbalanceada.

1 Co. 3:10; Hch. 11:27-29; 8:5-12; 21:8; 13:1-2.