Los Niveles de la Vida

steps-388914_1280

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”

1 Corintios 2: 12, 13

¿Ha evaluado su vida espiritual últimamente? Si usted tomara tiempo para hacer un avalúo completo de sus actitudes hacia Dios y su perspectiva de Él, se sorprendería de las cosas que encontraría.

Millones de personas han aceptado a Cristo como su Salvador pero siguen cayendo en la seducción del pecado. La fe se convierte meramente en una costumbre o en un accesorio, en lugar de la convicción del corazón y un estilo de vida. Cuando van en dos direcciones diferentes, estas personas se comprometen a sí mismas porque están convencidas que no pueden vivir como vivió Cristo. Hay varias razones para este tipo de pensamiento.

Primero, ellos son ignorantes de la Palabra de Dios y del poder que Él da para vivir un auténtico cristianismo. Segundo, ellos pueden pensar que su comportamiento es aceptable porque ven a otros cristianos que viven de igual forma, ellos están viendo a sus amigos, no a Cristo. Finalmente, aquellos que rehúsan rendirse completamente al Señor, nunca conocerán el poder de Su Espíritu para sobreponerse al pecado.

Si usted lucha con cualquiera de estos asuntos, recuerde que usted es una nueva creación en Cristo. Usted puede tomar fortaleza de la naturaleza divina de Dios, que vive en usted.

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; (2 Pedro 1:3,4).

Está disponible para el que pida. Cuando usted ore, pídale a Dios que le ayude a no amar el mundo y le llene de amor hacia El y Su Palabra. Ore pidiendo ser lleno de Su Espíritu para que pueda discernir sabiamente. “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” 1 Corintios 1:10,11

Si usted es como la mayoría de los creyentes, conoce a muchas personas que profesan seguir a Cristo, sin embargo, algunos de  los cristianos de su grupo están más comprometidos que otros en su caminar con Dios, ellos se comportan diferente a los que les rodean. Ellos tienen las características de una vida totalmente rendida a Dios, por lo tanto, no siempre encajan con la mayoría de la gente.

Aquellos que ponen un supremo valor en su relación con Dios, aman Su Palabra y buscan Su verdad, aún cuando eso no tenga sentido para otros. Porque ellos desean sabiduría divina más que conocimiento terrenal, ellos están en una diferente “carrera” que los “cristianos culturales”, o creyentes moderados que disfrutan del cristianismo mientras no les demande un real sacrificio.

Cuando una persona acepta a Cristo como su Salvador, pone sus pecados delante del altar de Dios, y acepta el perdón divino, él o ella pueden caminar en la seguridad de la eterna gracia salvadora de Dios. La Biblia nos dice que esta persona es, entonces, gobernada por Dios: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:19,20).

Cuando su vida ya pertenece a Jesucristo, comienza a verse diferente de sus amigos. La persona que es sellada por el Espíritu Santo y habitada por Él, es primero y por encima de todo, amigo de Dios.